Capítulo 1: El Encuentro Inesperado
El viento aullaba como un amante despechado mientras la lluvia golpeaba las ventanas del pequeño bar en las afueras de la ciudad. Dentro, el ambiente era cálido, cargado de risas y el aroma a whisky barato. Valeria, una mujer de treinta y tantos con ojos afilados como navajas y una sonrisa que podía desarmar a cualquiera, estaba sentada en la barra, bebiendo un trago de tequila con la calma de quien sabe que tiene el control. Su chaqueta de cuero negro brillaba bajo las luces tenues, y su postura era un desafío silencioso al mundo.
Del otro lado del bar, Mateo la observaba. Era un hombre de presencia imponente, con una mandíbula que parecía tallada en piedra y una mirada que prometía problemas. Llevaba una camisa blanca ajustada, con los primeros botones abiertos, dejando entrever un pecho bronceado y firme. Se acercó con pasos seguros, un vaso de ron en la mano, y se sentó a su lado sin pedir permiso.
—¿Qué hace una mujer como tú en un lugar como este? —preguntó con una voz grave, un tono burlón que buscaba provocarla.
Valeria giró la cabeza lentamente, sus labios curvándose en una sonrisa sarcástica. —¿Qué hace un cliché como tú intentando ligar con una línea tan gastada? Si vas a intentarlo, al menos sé original, cariño.
Mateo soltó una carcajada, inclinándose más cerca. El calor de su aliento rozó la piel de Valeria, y ella sintió un cosquilleo que no estaba dispuesta a admitir. —Touché. Pero dime, ¿no te cansas de jugar a la dura? Puedo ver el fuego en tus ojos. Quieres algo más que tequila esta noche.
Ella alzó una ceja, dejando el vaso en la barra con un movimiento deliberado. —¿Crees que puedes manejarme, guapo? Porque te advierto, no soy de las que se rinden fácil. Si quieres jugar, más vale que traigas algo más que palabras bonitas.
—Oh, tengo mucho más que palabras —replicó él, su voz bajando a un susurro peligroso. Sus ojos se clavaron en los de ella, y la tensión entre ambos creció como una tormenta a punto de estallar. —Puedo mostrarte exactamente cuánto, si me dejas.
Valeria se inclinó hacia él, sus labios a centímetros de los suyos, su respiración mezclándose con la de Mateo. —Entonces deja de hablar y demuéstramelo. Pero te advierto, no soy de las que se conforman con poco. Si vas a entrar en mi juego, será bajo mis reglas.
La mano de Mateo se deslizó lentamente por la barra, rozando los dedos de Valeria. El contacto fue eléctrico, un chisguete de deseo que recorrió su piel. Ella no se apartó; en cambio, apretó su agarre, sus uñas rozando su piel con una promesa de más. El bar parecía desvanecerse a su alrededor, el ruido de fondo convirtiéndose en un murmullo lejano mientras sus cuerpos se acercaban, atraídos por una fuerza que ninguno podía ignorar.
Sin romper el contacto visual, Valeria se levantó, tirando de él con una fuerza que no admitía discusión. —Vamos. Si eres tan bueno como dices, no me hagas esperar.
Lo llevó hacia el pasillo trasero del bar, donde la luz era aún más tenue y el aire estaba cargado de anticipación. Lo empujó contra la pared con una sonrisa feroz, sus manos deslizándose por su pecho mientras sus labios se cernían sobre los de él. El calor entre ellos era insoportable, y el deseo ardía en sus ojos como un incendio forestal. Estaba claro que ninguno iba a ceder, y lo que venía prometía ser una batalla de voluntades tan intensa como el placer que estaban a punto de desatar.
Want to know how it ends?
This is just the opening chapter. Continue the saga — or write a steamy tale starring you.