← Story Library

Dulce Tentación en la Pastelería Olvidada

Dulce Tentación en la Pastelería Olvidada

Capítulo 1: El Aroma del Deseo

El aire olía a vainilla y a secretos cuando Valeria entró en 'La Dulce Memoria', una pastelería antigua en el corazón del barrio viejo. El lugar estaba cubierto de polvo y harina, con mesas de madera gastadas y hornos que parecían no haber sido usados en décadas. Ella, una chef repostera de 35 años con una lengua afilada y una determinación de acero, había comprado el local para devolverle su gloria. Pero no esperaba encontrar a Mateo, el carpintero contratado para restaurar el mobiliario, ya dentro, con una camiseta ajustada que marcaba cada músculo de su torso mientras lijaba una encimera.

'¿Quién demonios eres y por qué estás manoseando mi propiedad?' soltó Valeria, cruzándose de brazos, sus ojos verdes brillando con una mezcla de irritación y curiosidad.

Mateo levantó la vista, una sonrisa pícara curvando sus labios. 'Soy el tipo que va a hacer que este lugar no se caiga a pedazos, reina. Y tú, ¿eres la jefa mandona que me va a estar respirando en la nuca todo el día?'

'Si por respirar en la nuca entiendes asegurarme de que no arruines mi visión, entonces sí, soy esa jefa,' replicó ella, acercándose con pasos firmes. Al pasar junto a una mesa, su cadera rozó un saco de harina abierto, y una nube blanca estalló, cubriendo su camiseta negra y dejando un rastro en su piel bronceada.

Mateo soltó una carcajada. 'Mírate, ya estás marcando territorio con harina. ¿Es tu manera de coquetear?' Se acercó, limpiando un poco de polvo blanco de su mejilla con el pulgar, su toque cálido y deliberado.

Valeria no retrocedió; en cambio, inclinó la cabeza, sus labios a centímetros de los de él. 'Si quisiera coquetear, carpintero, no necesitaría harina. Te tendría de rodillas con una sola palabra.' Su voz era un ronroneo peligroso, cargado de promesas.

'¿Ah, sí? Entonces dime esa palabra, jefa. Estoy todo oídos... y algo más,' respondió él, su mirada bajando descaradamente por el cuerpo de ella, deteniéndose en las curvas que la harina solo resaltaba.

Ella sonrió, letal y seductora. 'Paciencia. Primero, vamos a ensuciarnos un poco más.' Sin apartar la vista, agarró un puñado de harina de la mesa y lo lanzó contra su pecho, riendo mientras él fingía indignación.

'Oh, esto es guerra,' gruñó Mateo, atrapándola por la cintura y girándola contra la mesa. La harina voló a su alrededor como una tormenta blanca mientras sus cuerpos chocaban, sus respiraciones mezclándose. Sus manos, fuertes y ásperas, se deslizaron por la espalda de Valeria, dejando huellas blancas sobre su piel. Ella no se quedó atrás, tirando de su camiseta para quitársela, revelando un torso duro y sudoroso que la hizo morderse el labio.

'¿Crees que puedes manejarme?' jadeó ella, sus uñas arañando ligeramente su pecho mientras él presionaba su cuerpo contra el suyo, atrapándola contra la madera.

'Soy un artesano, cariño. Sé cómo trabajar con las manos,' murmuró él, su voz ronca, mientras una de sus manos se deslizaba bajo la camiseta de Valeria, encontrando piel cálida y suave. La harina seguía cayendo sobre ellos, pegándose a sus cuerpos, mientras el calor entre ellos crecía, insoportable.

Ella lo empujó hacia atrás por un segundo, solo para subirse a la mesa y envolver sus piernas alrededor de su cintura. 'Entonces demuéstralo,' desafió, sus ojos brillando con lujuria mientras sentía lo duro que estaba contra ella, la tensión a punto de estallar. Sus jadeos llenaban el aire, y el aroma dulce de la pastelería se mezclaba con el olor salado de sus cuerpos sudando, listos para devorarse mutuamente en medio de esa tormenta de harina y deseo.

Want to know how it ends?

This is just the opening chapter. Continue the saga — or write a steamy tale starring you.