Capítulo 1: El Límite Cruzado
La penumbra de la habitación de Thiago envolvía a Bianca como un manto de secretos. Sentada a horcajadas sobre su hermano mayor, sus ojos verdes brillaban con una mezcla de culpa y deseo mientras sus caderas se mecían con un ritmo que ya no podía controlar. Su pelo corto, apenas rozando los hombros, se pegaba a su nuca por el sudor que empezaba a formarse. Thiago, con su aire de rebelde desaliñado, la miraba con esos ojos oscuros que parecían desentrañar cada pensamiento sucio que cruzaba por su mente.
'¿Estás bien, Bian? Te veo como ida,' dijo él, su voz grave cortando el silencio cargado de jadeos. Una ceja arqueada y una media sonrisa jugaban en su rostro, como si supiera exactamente lo que ella estaba pensando. Sus manos, firmes en las caderas de Bianca, la sostenían con una mezcla de posesión y algo que ella no podía descifrar. ¿Cuidado? ¿Lujuria? ¿O ambas?
Bianca parpadeó, sintiendo de golpe la realidad de su desnudez, de cómo su cuerpo encajaba perfectamente con el de Thiago, de cómo su cock, duro y pulsante, la llenaba por completo. Se inclinó hacia adelante, sus tetas rozando el pecho de él, y susurró con una sonrisa tímida, 'Sí, estoy bien. Solo... pensando pavadas.'
Thiago soltó una risa baja, casi un gruñido, mientras sus manos subían por la espalda de ella, apretándola más contra él. '¿Pavadas? Mirá que no me creo nada, eh. Si querés parar, decímelo. Pero no me vengas con que estás “bien” cuando tenés esa cara de estar planeando la fuga del siglo.'
Ella soltó una carcajada suave, cargada de nervios, pero sus ojos brillaron con un desafío. 'No, boludo, no quiero parar. ¿Vos querés parar?' Sus caderas se movieron con más intención, sintiendo cómo él se tensaba debajo de ella. Su pussy, húmeda y ardiente, lo envolvía con cada movimiento, y el calor entre sus piernas era insoportable, dripping con deseo.
Thiago la miró, sus ojos oscuros desnudándola más allá de la piel. '¿Parar? Ni en pedo. Esto es una locura, pero no hay nada que me ponga más hard que vos, Bian. Aunque sepa que estamos jugando con fuego.'
Esas palabras encendieron algo en ella. Un escalofrío le recorrió la espalda mientras sus movimientos se volvían más rápidos, más desesperados. La habitación se llenaba del sonido de sus cuerpos chocando, de sus jadeos entrecortados. Bianca sabía que estaban al borde de algo explosivo. Su piel estaba sweating, su respiración panting, y el deseo crudo y urgente la consumía. Estaba horny, más de lo que jamás había estado, y no había vuelta atrás.
Thiago gruñó, sus manos apretando el ass de Bianca con fuerza mientras sus caderas se alzaban para encontrarse con las de ella. 'Dios, Bian, me vas a hacer cum si seguís así,' murmuró, su voz ronca de deseo.
Ella sonrió, una chispa de poder en su mirada. 'Entonces hacelo. No soy yo la que se está conteniendo,' lo desafió, inclinándose para morderle el labio inferior, saboreando el calor de su aliento. Sus cuerpos estaban a punto de estallar, y Bianca sabía que cuando llegaran a ese punto, no habría nada que los detuviera.
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