← Story Library

Lluvia y Fuego

Lluvia y Fuego

Capítulo 1: Tormenta de Deseo

La lluvia golpeaba con furia las ventanas de la residencia estudiantil, un tamborileo constante que parecía sincronizarse con los latidos acelerados del corazón de Nuria. Estaba sentada en su cama, con un libro abierto que no lograba leer, cuando unos golpes en la puerta la sacaron de su ensimismamiento.

—¿Quién es? —preguntó, su voz teñida de curiosidad.

—Soy yo, Adrián. Ábreme, anda, que estoy empapado como un pulpo en alta mar —respondió él desde el otro lado, su acento gallego tan marcado que casi podía saborearse el salitre del Atlántico en cada palabra.

Nuria rodó los ojos, pero una sonrisa se le escapó mientras se levantaba. Abrió la puerta y allí estaba él, con su metro ochenta de puro descaro, el pelo rubio pegado a la frente y la ropa chorreando. Sus ojos castaños brillaban con una mezcla de picardía y urgencia, y esa sonrisa suya, tan jodidamente encantadora, hizo que algo se removiera dentro de ella.

—Estás hecho un desastre, tío. ¿Qué pasó? ¿Te tiraste al río o qué? —dijo ella, cruzándose de brazos, fingiendo indiferencia.

—Non, miña, solo me pilló la tormenta de camino. ¿Me dejas usar tu ducha? Prometo no dejar el baño como un lago —respondió Adrián, inclinándose un poco hacia ella, su tono burlón pero con un trasfondo que hizo que Nuria sintiera un calor inesperado subirle por el cuello.

—Vale, pero no toques mis cosas, ¿eh? Y date prisa, que no quiero que me inunden la habitación —replicó ella, señalando el baño con un gesto autoritario, aunque sus ojos no pudieron evitar recorrerlo de arriba abajo mientras él pasaba a su lado.

Minutos después, el sonido del agua cesó. Nuria intentó concentrarse en su libro, pero su mente estaba en otra parte. La puerta del baño se abrió y Adrián salió, con el pelo aún húmedo cayéndole en mechones desordenados sobre la frente, y una toalla blanca anudada a la cadera, dejando al descubierto un torso definido y brillante por las gotas que no había secado. El aire se cargó de una tensión que casi podía cortarse con un cuchillo.

—Bo, Nuria, ¿qué pasa? Me miras como si quisieras comerme vivo —dijo él, apoyándose en el marco de la puerta, su sonrisa ladeada y sus ojos desafiantes.

Ella se levantó de la cama, sus mejillas encendidas pero su mirada firme. Dio un paso hacia él, acortando la distancia. —¿Y si fuera así? ¿Qué harías, gallego? ¿Huirías o te quedarías a jugar con fuego? —respondió, su voz baja, cargada de un desafío que no admitía réplicas.

Adrián soltó una carcajada ronca, pero sus ojos se oscurecieron de deseo. —Miña, yo no huyo de nada. Y si quieres fuego, te doy una fogata entera. Pero no me eches la culpa si te quemas —replicó, dando un paso hacia ella, tan cerca que podía sentir el calor de su piel aún húmeda.

Nuria no retrocedió. Al contrario, levantó la barbilla, sus ojos castaños brillando con una mezcla de timidez y audacia. —No soy yo la que se quema fácil, Adrián. ¿Y tú? ¿Aguantas el calor o solo hablas por hablar? —dijo, su tono cortante pero cargado de una promesa que hizo que el aire entre ellos chispeara.

Él no respondió con palabras. En un movimiento rápido, la tomó por la cintura y la atrajo hacia sí, sus labios a centímetros de los de ella. El olor a jabón y lluvia en su piel era embriagador, y Nuria sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Sus manos, fuertes y seguras, se deslizaron por su espalda, y ella no pudo evitar arquearse contra él, sintiendo la dureza de su cuerpo bajo la toalla.

—Esto levamos tempo reprimiendo, ¿non? —murmuró él contra su boca, su aliento cálido rozándola.

—Demasiado —respondió ella, y sin más, lo besó con una intensidad que los hizo tambalearse, listos para desatar todo lo que habían estado conteniendo bajo la tormenta que rugía fuera... y dentro de ellos.

Want to know how it ends?

This is just the opening chapter. Continue the saga — or write a steamy tale starring you.