Capítulo 1: Encuentro en la Oscuridad
La aldea escondida entre las hojas estaba sumida en una calma inquietante esa noche. Sakura Haruno, ahora una kunoichi de élite, caminaba por los senderos oscuros de los bosques circundantes, su mente cargada de pensamientos tras una misión agotadora. Su fuerza y determinación eran inquebrantables, pero había algo en el aire, una energía primal que la ponía en alerta. No estaba sola.
De repente, un crujido entre los arbustos la hizo detenerse. Sus ojos esmeralda brillaron con sospecha mientras desenvainaba un kunai. '¿Quién anda ahí? No estoy de humor para juegos', espetó, su voz cortante como el filo de su arma.
De las sombras emergió una figura grotesca, un goblin de piel verdosa y ojos amarillentos, con una sonrisa torcida que revelaba dientes afilados. Su cuerpo era pequeño pero musculoso, con garras que rasguñaban el aire. Inspirado en las criaturas de Goblin Slayer, este ser desprendía un aura de peligro y lujuria salvaje. 'Heh, heh, una humana tan fuerte... y tan sola. ¿No quieres un poco de diversión, muñeca?', gruñó, su voz rasposa mientras se acercaba, su aliento fétido llenándola de repulsión y, extrañamente, de una curiosidad retorcida.
Sakura arqueó una ceja, su postura desafiante. '¿Diversión? Lo único que vas a encontrar es mi puño en tu cara si no te largas ahora mismo, asqueroso', replicó, su tono cargado de desprecio, aunque una chispa de intriga brillaba en su interior. Había enfrentado criaturas peores, pero este goblin tenía algo... diferente. Una energía cruda, animal, que despertaba algo en ella que no podía ignorar.
El goblin soltó una carcajada gutural, dando un paso más cerca, sus garras rozando el suelo. 'Vamos, no seas tan fría. Puedo olerlo, sabes... esa tensión en ti. Estás cansada de pelear, de ser la perfecta ninja. ¿No quieres soltarte un poco? Puedo mostrarte un lado que ningún humano te dará', dijo, lamiéndose los labios con una lengua grotesca, sus ojos recorriendo el cuerpo de Sakura con descaro.
Ella dio un paso atrás, pero no por miedo. Sus mejillas se tiñeron de un leve rubor, aunque su mirada seguía siendo de acero. 'Eres repugnante. ¿Crees que una kunoichi como yo caería ante un monstruo como tú? Sigue soñando', respondió, aunque su voz tenía un leve temblor, no de debilidad, sino de una lucha interna. Su cuerpo, traicionero, reaccionaba a esa energía salvaje que emanaba de la criatura.
El goblin se acercó más, su mano áspera rozando el aire cerca de su cadera. 'No soy un monstruo, soy una bestia... y las bestias saben cómo hacer que una hembra como tú grite de formas que nunca imaginaste. Piénsalo, humana. Puedo hacerte sentir viva', susurró, su voz cargada de una promesa oscura mientras su mirada se volvía más intensa, casi hipnótica.
Sakura apretó los dientes, su kunai aún en alto, pero su respiración se volvía más pesada. La tensión en el aire era palpable, una mezcla de peligro y deseo prohibido. 'Si crees que voy a dejar que me toques, estás muy equivocado. Pero... sigue hablando. Me divierte ver cómo un bicho como tú intenta seducir a alguien como yo', dijo con una sonrisa sarcástica, aunque sus ojos no podían apartarse de la figura grotesca frente a ella.
El goblin sonrió, mostrando más de sus dientes afilados, y dio un paso final, su cuerpo casi rozando el de ella. El calor de su piel áspera era innegable, y Sakura sintió un escalofrío recorrer su espalda. 'No te tocaré... a menos que me lo pidas. Pero mira esto', dijo, señalando su propio cuerpo, donde una evidente dureza se marcaba bajo los harapos que llevaba. 'Esto es lo que provocas, humana. Estoy duro como una roca por ti', gruñó, su voz cargada de lujuria.
Sakura tragó saliva, su mente en guerra con su cuerpo. Su fuerza y orgullo le gritaban que lo destrozara, pero una parte de ella, una parte que había estado reprimida por años de disciplina, sentía un calor creciente entre sus piernas. 'Eres un enfermo... pero no voy a negar que tienes agallas para hablarme así', murmuró, su voz baja, casi un desafío, mientras sus ojos se entrecerraban, evaluándolo.
El goblin se inclinó más cerca, su aliento caliente contra su cuello. 'Entonces, ¿qué dices, kunoichi? ¿Quieres pelear... o quieres sentir cómo te hago mía? Puedo oler lo mojada que estás, aunque lo niegues', susurró, sus palabras como un veneno dulce que se filtraba en su mente.
Sakura dio un paso atrás, su corazón latiendo con fuerza, su cuerpo traicionándola con un calor que no podía ignorar. Su mano tembló ligeramente, no de miedo, sino de una necesidad que luchaba por salir. 'Si crees que voy a rendirme tan fácil, no me conoces', dijo, su voz firme, pero sus ojos brillaban con una mezcla de desafío y deseo. Y en ese momento, mientras el goblin se acercaba aún más, el aire se cargó de una promesa de algo explosivo, algo que ninguno de los dos podría contener por mucho más tiempo.
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