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Verdad o Reto: La Noche de David

Verdad o Reto: La Noche de David

Capítulo 1: El Juego Comienza

La fiesta de cumpleaños de David en Monterrey había llegado a ese punto muerto de la noche. El alcohol se había acabado, el perreo intenso había dejado a todos sudando y exhaustos, y hasta el juego de Uno había perdido su gracia. El ambiente estaba cargado de aburrimiento, pero David, con su mente astuta y un brillo travieso en los ojos, sabía que era el momento perfecto para ejecutar su plan. Había invitado solo a mujeres a su fiesta, un harén de personalidades y curvas que ahora lo rodeaban en su sala, y estaba listo para subir la temperatura.

'¿Qué tal si jugamos a verdad o reto?' propuso David con una sonrisa tímida pero calculadora, sosteniendo una botella de vidrio en la mano. 'Pero con unas reglas especiales. La botella decide quién juega y quién pone el reto o la verdad. Y si no quieres hacerlo, puedes cambiar de opción… pero entonces estás obligada a cumplir lo que se te pida. ¿Qué dicen?'

Devany, con su cuerpo curvilíneo escondido bajo una blusa holgada, soltó una risita cargada de doble sentido. 'Ay, David, ¿seguro que no estás buscando una excusa pa’ vernos en apuros? Porque yo no me quito la ropa tan fácil, ¿eh? Pero dale, me apunto.' Sus ojos oscuros lo miraron con un desafío que hizo que el corazón de David latiera más rápido. Siempre había estado loco por ella, por esas tetas grandes y ese trasero redondo que apenas se insinuaban bajo su ropa.

Marisol, la güera de pelo teñido y escote descarado, se lamió los labios y se inclinó hacia adelante, dejando que sus pequeños pechos se asomaran aún más. 'Yo estoy dentro, pero te advierto, David, conmigo no hay límites. Si me toca un reto, prepárate pa’ algo bien caliente. ¿O qué, te da miedo?' Su tono era puro veneno dulce, y David sintió un calor subiendo por su cuello.

Carolina, la ruda del grupo, cruzó sus brazos marcados y levantó una ceja. 'Pfft, esto suena a un juego pa’ niños, pero si quieren que les patee el culo con mis retos, adelante. No me rajo.' Sus piernas fuertes y flexibles, moldeadas por años de karate, se tensaron mientras se sentaba en el suelo, lista para el desafío.

Daniela, con sus curvas generosas y una sonrisa pícara, se acomodó cerca de David, ignorando por completo la existencia de su novio Roberto. 'Ay, David, tú siempre con tus ideas. Pero está bien, juguemos. Aunque te advierto que cuando tomo, me pongo… creativa.' Su guiño fue tan obvio que David sintió un cosquilleo en la entrepierna, sabiendo que tenía que jugar sus cartas con cuidado para tenerla donde quería.

El resto de las chicas —Liz, Stephanie, Marcela, Gladys, Naomi, Vivian y las demás— murmuraron entre risas y comentarios sarcásticos, pero todas aceptaron. David colocó la botella en el centro del círculo, disimulando el control que tenía sobre ella gracias al imán escondido bajo el piso. Con un toque en su celular, podía decidir quién sería la primera víctima.

'Bueno, que empiece el juego,' dijo, girando la botella con un movimiento teatral. El vidrio se detuvo, apuntando a Devany como la primera en elegir, y a Marisol como la que pondría el reto o la verdad. David sonrió para sus adentros; esto iba a ser interesante.

Marisol se inclinó hacia Devany con una mirada depredadora. '¿Verdad o reto, preciosa? Y no te hagas la santita, que sé que tienes tus secretos.'

Devany se mordió el labio, sus curvas moviéndose ligeramente mientras se acomodaba. 'Reto, güera. A ver qué tan creativa eres. Pero te advierto, no me asusto fácil.'

Marisol soltó una carcajada. 'Perfecto. Te reto a que le des un beso en el cuello a David, pero no uno cualquiera… uno de esos que lo dejen temblando. ¿O qué, te rajas?'

La sala estalló en risas y silbidos. Devany miró a David con una mezcla de diversión y desafío, y se acercó lentamente, su aliento cálido rozando su piel. 'No te muevas, cumpleañero. Esto va a ser rápido, pero inolvidable.'

David sintió cómo su cuerpo se tensaba mientras los labios de Devany rozaban su cuello, suaves pero firmes, dejando un rastro húmedo que lo hizo contener un jadeo. El calor de su cercanía, el roce de su cuerpo curvilíneo contra el suyo, lo estaba volviendo loco. Y cuando ella se apartó, con una sonrisa burlona, supo que la noche apenas comenzaba. Esto no era solo un juego; era una guerra de deseo, y él estaba dispuesto a ganar.

Want to know how it ends?

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